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jueves, 27 de septiembre de 2012

Ideas básicas para el cultivo del naranjo en maceta


Los aficionados a la jardinería no tienen porqué renunciar al cultivo de árboles frutales aunque no dispongan de un terreno en su vivienda. Son muchas las especies que admiten, sin grandes dificultades su desarrollo en macetas. Entre los que proporcionan un cultivo más agradecido podemos decantarnos por tener un naranjo en maceta.

Si nos decidimos por el cultivo de un naranjo en maceta, debemos saber que vamos a disfrutar de la belleza de su floración, su agradable aroma y de sus frutos exquisitos igual que si estuviese plantado en un huerto. Su ubicación en macetas solo exige algunos pequeños cuidados.

El naranjo es muy sensible al riego y al frío, esas son las dos claves de su desarrollo. Por eso, un naranjo en maceta necesita el sustrato perfecto que le permita a sus raíces mantener la humedad que precisa, sin encharcamientos ni sequía. Imprescindibles por tanto los guijarros para el drenaje en el fondo de las macetas y el mantillo como complemento de la tierra para la correcta absorción de agua.

En cuanto a la ubicación de nuestro ejemplar de naranjo en maceta, es ideal ponerlo en una terraza para que reciba la suficiente cantidad de luz, si no se perjudicará la cantidad y calidad de sus frutos. Pero, hay que vigilar el tema de las heladas a las que todas las plantas son más sensibles cuando están en macetas, pues el naranjo no admite temperaturas inferiores a los cinco grados. El equilibrio es difícil porque tampoco le beneficia el calor de las calefacciones en el interior de la casa.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Las 11 reglas de oro del cultivo en macetas


Hoy voy a dar una colección de consejos indispensables sobre las macetas y maceteros,  para que las plantas de todos aquellos que utilicen estos accesorios en sus labores jardineras propicien en crecimiento y la salud de sus plantas.

  1. Las macetas de plástico cuando están bajo el contacto directo del sol, se recalientan, este calor pasa a las raíces de las plantas, que se ven afectadas por las altas temperaturas, por lo tanto no conviene usar macetas o jardineras de plástico a pleno sol.
  2. Las ventanas de nuestras casas forman un equipo perfecto con las macetas, pues el aire del exterior arrastra el aroma de las flores al interior de nuestro hogar, más aún si se trata de plantas aromáticas.
  3. La tierra que de emplearse en los maceteros debe ser tierra para macetas, especial para ellas. La tierra de jardín tiene muchas cantidad de arcilla, por lo que se compacta y dificulta el drenaje del agua. Además suelen contener malas hierbas que pueden crecer y debilitar nuestras flores. Si aún así está apretada, debemos removerla  con un tenedor, para así favorecer la penetración del agua de riego.
    Si la tierra de la maceta no se ha cambiado durante los dos últimos años, es recomendable sustituir los primeros centímetros por una nueva
  4. En la base del macetero, encima de los agujeros, coloca piedras, trozos de cerámica rota, o cualquier otro material que contribuya a que los agujeros de drenaje no se obstruyan.
  5. En las macetas de arcilla la evaporación del agua es mayor que en las macetas de plástico y, por tanto requieren más riego. 
  6. Los sistemas de goteo automático son una buena práctica de irrigación, también en el caso de las macetas, en especial si vas a estar fuera durante un tiempo.
  7. Las macetas son el hábitat de nuestras plantas, pero es un hábitat mucho más pequeño que cuando están plantadas en el suelo, por lo tanto hay que vigilar más de cerca algunos aspectos como el riego o el abono. Un buen método con el fin de averiguar si es necesario regar las plantas de las macetas, consiste en introducir el dedo en la tierra para de este modo comprobar si está seca o húmeda. También tenemos que tener presente que las macetas pequeñas hay que regarlas más frecuentemente que las grandes.
  8. El error más habitual que se comete al plantar en macetas es el regar demasiado, ya que el exceso de agua provoca que las raíces se pudran. Además son muchas las plantas que presentan un período de reposo durante el año, durante la cual el riego ha de ser mínimo o incluso no debe regarse. 
  9. La aplicación de fertilizantes en macetas debe limitarse a una vez cada dos semanas en verano y en primavera y una vez al mes durante el resto del año. Hay que prestar atención a este aspecto, ya que el exceso de fertilizante es totalmente contraproducente.
  10. Quita flores y hojas secas según se marchiten.
  11. Cada uno o dos años hay que cambiar la maceta por otra de un tamaño algo mayor.