El verdadero rasgo diferencial entre un jardín zen y cualquier otro tipo de jardines es que los jardines
japoneses están ideados para la meditación y la relajación. Esto quiere decir
que en su diseño no solo se atiende al aspecto estético, sin duda también
importante, sino que hay que combinar una serie de elementos para encontrar un
equilibrio y una armonía que se transmita a quienes lo contemplen y disfruten.
En su país de origen, un jardín zen es algo tan esencial que todo el mundo cuenta con uno,
que, además, puede diseñar cada persona a la medida de sus gustos y
necesidades. Porque este tipo de jardines
en su concepto más amplio, se pueden montar en un mínimo espacio de dos metros
cuadrados y ubicarse en el interior de una vivienda.
